Una app de productividad que no te pide aprenderla. Abrís, elegís la tarea, arranca el Pomodoro. Así de simple.
Cada módulo responde a un uso real. Nada de funciones decorativas que suman en la demo y estorban en el día a día.
Ajustá duración de focus, descansos cortos y largos. Vinculá una tarea a la sesión y concentrarte en una sola cosa.
Lista con prioridades, fechas de vencimiento y subtasks como checklist. Buscá y filtrá por estado: pendientes, completadas, hoy, vencidas.
Organizá tus tareas por fecha. Tocá un día y mirá qué tenés que hacer. Sin fricción, sin menús anidados.
Dashboard con actividad, promedios y horas de focus reales. Sin gamificación ni streaks que estresan.
Cuando no necesitás Pomodoro, usá el countdown configurable o el cronómetro. Todo en una sola app.
Light/dark automático, colores personalizables. La versión Premium desbloquea temas extra y sincronización multi-dispositivo.
Las apps de productividad están llenas de funciones que nadie usa. Menús anidados, etiquetas, gamificación, racha de días. Todo para que abras la app, no para que trabajes.
Pepinillo arrancó con dos cosas: Pomodoro y tareas. Cada feature nuevo responde a "¿esto me ayuda a terminar la tarea, o me distrae?". El calendario, el timer, las subtasks — todo entró porque lo necesitaba yo primero.
Menos es más cuando cada elemento tiene un propósito. La app más usada es la que no tenés que pensar para abrir. Jetpack Compose me permitió iterar el diseño cinco veces sin reescribir la lógica. Crashlytics me enseña dónde se rompe antes de que el usuario me escriba.
Gratis, sin cuentas, sin anuncios molestos. Abrís y usás.
Si te gustó esta app y querés una para tu industria o tu idea, hablamos. Construyo cosas así todos los días.